Huellas

viernes 22 de abril de 2011

Otro Viaje - Antonio Machado

Ya en los campos de Jaén,
amanece. Corre el tren
por sus brillantes rieles,
devorando matorrales,
alcaceles,
terraplenes, pedregales,
olivares, caseríos,
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.
Tras la turbia ventanilla,
pasa la devanadera
del campo de primavera.
La luz en el techo brilla
de mi vagón de tercera.

Entre nubarrones blancos,
oro y grana;
la niebla de la mañana
huyendo por los barrancos.

¡Este insomne sueño mío!
¡Este frío
de un amanecer en vela!
Resonante,
Jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.
Enfrente de mí, un señor
sobre su manta dormido;
un fraile y un cazador
-el perro a sus pies tendido-.
Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero;
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del Duero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana,
-¡pinos del amanecer-
entre Almazán y Quintana!

¡Y alegría
de un viajar en compañía!
¡Y la unión
que ha roto la muerte un día!

¡Mano fría
que aprietas mi corazón!

Tren camina, silba, humea,
acarrea
tu ejército de vagones,
ajetrea
maletas y corazones.

Soledad ,
sequedad.

Tan pobre me estoy quedando,
que ya ni siquiera estoy
conmigo, ni sé si voy
conmigo a solas viajando.

viernes 9 de abril de 2010

arte y alma

          Él le hizo un hermoso regalo a su ahijado: un perchero que hizo y pintó con sus propias manos y corazón. En éste se destaca un simpático pez de río y, por sobre todas las cosas, una frase en herencia, que vale más que el propio regalo. Sin duda hay arte en ese regalo, pero definitivamente hay más arte en aquella sencilla frase.         
         Habiendo visto el regalo, mi hija mayor me dijo:
-Qué bien que dibuja!, Vos creés que algún día pueda enseñarme a dibujar?
-Pedíselo, le contesté
-Es un genio! Exclamó, como en un suspiro, contemplando la pintura.
Me quedé pensando y le conté:
-Querés saber lo más chistoso de esto?, que él no lo cree...
-Cómo que noooo???? si lo hace re bien!!!
-Siiiii, todos lo sabemos, pero él se niega a admitirlo, no comprende que tiene un don. Así como vos tenés un don con el olfato y podés descubrir frangancias o perfumes que nadie percibe, él lo tiene con el arte en general; también escribe muy bien…
-De verdad?... woow!
-Sí! agregó alguien, pero no lo asume, algún día, lo va a asumir, y ahí va a ser un verdadero genio…
          De esta simple historia, se desprendió la siguiente reflexión…

          Qué lleva a un artista a no asumirse como tal?
          Descartando que la negativa pase por una falsa modestia…
          O mejor, qué define para mí a un artista y sin embargo no lo define para otros??

          Alguna vez escuché decir a alguien que no se reconoce artista, por respeto a los artistas. Como si el sólo hecho de jugar al futbol, bastara para llamarlo futbolista. Cómo si esta generalización aplicara…
          Futbolista vs Artista: Creo que no se acercan ni un poco. Yo no soy médica por saber algo de emergencias médicas, puedo aproximar un auxilio primario, pero no soy médica.
El arte… el arte es otra cosa, porque está ligado al alma. No es un conjunto de conocimientos y técnicas. El arte, habla, con corazón y mente y sobre todo, con alma. Son bien distintos, a tal punto que puede haber futbolistas que no pongan el alma y sin embargo no dejan de serlo.
          Pero el arte, amigos míos... el arte sin alma, no es tal. Es un conjunto de reglas lingüísticas o técnicas de dibujo, pero no arte. El arte, por implicar el alma, tiene que ver con la esencia de uno, con lo profundo, con lo innato, con los dones de cada ser.
          Entonces… qué define para mí a un artista?
          De mi rumia se desprende, que preciso algunos elementos previos: un alma a flor de piel, arte y expresión.
          Vamos por partes…         
          Por un lado, hay personas que tienen el alma como más "guardada". Donde uno no sabe bien dónde está, acceder a ella se hace difícil… Hay también personas especiales, que tienen el alma a flor de piel, como muy superficial, un alma que está en contacto con toda la piel y así tienen una gran superficie de recepción. Cuando las mirás a los ojos y hablás, estás viendo y hablando con su alma. Y el alma, en general es belleza.
          Eso explica muchas cosas que les suceden y de las cuales a veces, no puedes encontrar explicación: la gente que los rodea, termina abriendo el corazón, hablan al alma y desde el alma y dejan salir inquietudes, alegrías, temores, dolores… como una calma confesión. Estas cosas que cuando suceden, dejan pensando…”por qué será que me lo contó a mí?”
          Una persona así, por tener el alma a flor de piel, y de esa manera apreciar tanto la belleza, termina siendo un gran artista, no un artista comercial, sino uno de alma.
          Hay muchas connotaciones para esta palabra, y depende de la cerrazón mental de quién hable, un “artista”, puede ser sinónimo de insulto, tal su chatura… Es una locura, pero ese problema está en los demás, no en los artistas.
          Finalmente, la expresión es innata al artista, no puede sofrenarla, le sale por los poros. Fluye y se convierte en color o en palabras… sale... El arte se abre camino y se expresa.
Quienes rodean a esas personas, ven en ellas al artista, aún cuando él mismo no se asuma como tal.
          Qué lleva a un artista a no asumirse como tal?
          Qué sucede si reprime su expresión?
          Por qué negarse a admitirlo, cuando la gente que lo rodea sabe que eso no es así, podrá expresarlo u ocultarlo, lo cual sería una pena y una tremenda injusticia, porque es como esconder la lámpara en el cajón y una injusticia para quienes les gusta disfrutar del arte y de los artistas con alma.
          Por lo tanto, quisiera alentar a todos esos artistas de alma a que primero, se asuman como tales y luego pedirles desde el alma, que no nos priven de su arte, que no dejen en espera, porque de verdad nos encanta disfrutarlo y si de algo estamos seguros, es que no hay tiempo...

miércoles 7 de abril de 2010

armar un rompecabezas


Armar un rompecabezas, para aquellos a quienes nos gusta esta actividad, representa siempre un desafío. La primera sensación es de inmensidad, de mar. Por dónde empezar? Uno comienza un poco al azar y un poco porque ha desarrollado alguna técnica, a unir las primeras piezas. Cuando la imagen que vamos logrando comienza a tener sentido, sentimos valentía y buscamos esas piezas que nos cuestan hallar, con la certeza de saber que ahí, en esa inmensidad, nos esperan.Hace algunos días, mi hijo menor, quien con sus cuatro años ya se apasiona con esta tarea de armar o componer rompecabezas, estaba tirado en el piso, con su juego, listo para comenzar. Como yo conocía ese juego y sabía que le faltaban varias piezas que se habían ido perdiendo a lo largo del tiempo, le advertí que no comenzara, que no iba a poder terminarlo ya que no sabíamos qué piezas faltaban, ni siquiera conocíamos a ciencia cierta cuántas faltaban realmente. Intenté disuadirlo, considerando inútil siquiera comenzar la tarea.Él me miró, como no comprendiendo mi argumentación y me preguntaba una y otra vez, por qué no podía armarlo. Lo desorientaba por completo mi explicación, pero quería entender mi negación.
Finalmente desistí y lo dejé abocado a la, para mí, infructuosa tarea que emprendía. Me alejé con un raro gesto en mi rostro, la sonrisa interna de quien sabe que está presenciando una locura.
Al rato, vuelvo a pasar por el lugar donde estaba mi hijo armando su juego y veo, en el piso, el rompecabezas armado, con el vacío de las piezas faltantes. Sin embargo, no parecía perjudicar la imagen general, el dibujo propio del juego.
Esto me sorprendió y me dejo, una vez más, pensando…
Mi hijo, con sus cuatro años, logró llegar al final del camino y, más importante aún, logró disfrutar el andar.
Cuántas veces, por saber que nos faltan algunos elementos, consideramos inútil el camino y decidimos mejor ni intentarlo. Como sabemos que el producto terminado no será el ideal o completo, nos perdemos el placer de andar el camino. Porque estamos condicionados a actuar en función de resultados.

En cambio, el niño no piensa en el producto final, disfruta del juego y del placer de transitar el juego. Y no sólo eso, sino que no se detiene a pensar si cuenta con todas las piezas para llegar a concluir la tarea. Da por terminado el juego cuando ha acabado de acomodar todos los elementos. Una vez que le ha dado significación a cada una de las piezas que efectivamente tenía; y no se detiene en aquellas con las que hubiera sido ideal trabajar. Con los elementos que tenía llega a un todo y fundamentalmente, disfruta del trayecto.
Lo maravilloso fue observar, que con la ayuda de las piezas que sí estaban, el cuadro final no carecía de sentido. Lo mágico fue descubrir que las piezas presentes que encerraban a las que no estaban le daban significación y de alguna manera, presencia a las que en realidad faltaban. Y su ausencia ya no era tal. Tenían sentido gracias a las demás. Cobraban identidad en función de las piezas que estaban ahí.
Ojalá, al menos de vez en cuando, logremos despojarnos del intento de ver el resultado antes de llegar al final del camino.

Nos deseo que podamos, algunas veces, sentarnos a armar rompecabezas incompletos, con el sólo fin de desafiarnos, de jugar y disfrutar ese desafío. Tal vez nos llevemos la grata sorpresa de ver que la imagen final se completa de todas formas. Que la significación de las piezas que sí están presentes, nos han ayudado a dar sentido a aquellas que están ausentes, que se han ido perdiendo con el tiempo, y de esta manera, disfrutemos el camino andado… y las ausencias… y las ausencias duelan menos.

lunes 14 de abril de 2008

El Ángel Azul

La existencia del Ángel Gris de Flores es un hecho conocidos por todos, Hombres y Mujeres Sensibles.
Sin embargo en la Zona Sur del Gran Buenos Aries existe otro ángel. Pocos saben de su existencia, incluso el propio Ángel Gris lo desconoce. Lo que si se sabe es que posee habilidades y poderes más mediocres y limitados que los del Ángel de Flores.
El de la zona Sur es fiel seguidor, presidente del club de fans y discípulo involuntario del maestro Ángel Gris.
Dada su admiración el Ángel del Sur, se ha bautizado con el ostentoso nombre de Ángel Azul, inspirado en el color de las profundidades en que habitan los Peces de Cuidad.
Por algún extraño motivo, ha adoptado de su idílico docente, la creencia de que la melancolía y el desencuentro son bienes codiciados por los seres humanos.
Los Hombres y Mujeres Sensibles fundamentan su existencia en una exótica leyenda.
Se trata de una mujer condenada a la búsqueda constante y perpetua del encuentro con su amor platónico.
Al parecer el Ángel Azul le había hecho saber de algún modo el siguiente oráculo incierto:
“Existe un día en que se alinearán los planetas, te sentarás a una mesa de un bar de la ciudad (o de la Zona Sur del Gran Buenos Aires). En cierto momento el espacio-tiempo abrirá un paréntesis, imperceptible para otros mortales. Justo en ese instante aparecerá tu amor platónico, hablarán, reirán y tal vez……”
Nada más le transmitió el Ángel Azul a la desesperada mujer. Nunca develó el oráculo, fecha, hora ni lugar del encuentro (suponemos que por la acción de su lábil memoria). Jamás especificó dato certero sobre aquella alineación astral.
Desde ese día la mujer recorre uno a uno todos los bares de la cuidad (y de la Zona Sur del Gran Buenos Aires), se sienta a una mesa, pide una cerveza para ella y un whisky para él, y espera….
Empero se retira de todos y cada uno de los bares, cada vez más descangayada, sujetando su andar de las paredes de las casas contiguas mientras, con el desengaño en el alma, tararea……


“…..se peinaba a lo Garzón ….”

sábado 30 de septiembre de 2006

Resonancia

Disparado de una reflexión de mi amigo Juan, en la que sugiere una invisible pero fuerte y perceptible conexión entre ciertas personas, vino a mi mente lo que sigue.
Volviendo sobre conocimientos adquiridos otrora, revisé las enseñanzas de la Física de Tippler y de la Acústica de Borzone.
Es menester, para mi rumia, compartir los siguientes párrafos. Sólo un momento de aburrimiento:

“Desde la física, se desprende una rama particular, la Física Acústica, que estudia los fenómenos relacionados con el sonido. Las ondas sonoras son su principal objeto de estudio.
Existe un fenómeno llamado fenómeno de resonancia o vibración simpatética (o por simpatía).
Todo cuerpo vibra a una frecuencia particular, determinada por las características físicas del cuerpo. Esta frecuencia es su Frecuencia de Resonancia.
Si colocáramos dos diapasones con la misma Frecuencia de Resonancia (condición fundamental) a una distancia adecuada y hacemos vibrar uno de ellos, emitirá un sonido (producirá variaciones en la presión de aire que lo rodea). Estas variaciones de presión son pequeñas oscilaciones en las partículas de aire. Los movimientos actuarán como golpecitos en el segundo diapasón y lo pondrá en movimiento.
La onda emitida por el primer diapasón “rebotará” en el segundo, volverá y se verá amplificada nuevamente, regresando al segundo diapasón con mayor intensidad.
De esta manera el sonido emitido por el segundo diapasón no se produce en forma inmediata sino que requiere cierto tiempo para que las vibraciones alcancen su desplazamiento máximo.”
Suena tedioso, no?

Sin embargo, sostengo que con las personas ocurre lo mismo, existe “algo” invisible pero perceptible, que se emite fuera de sí, análogo a la Frecuencia de Resonancia, que participa en las interrelaciones.
Quizá para que exista esa conexión, ese vínculo, es necesario que ambas persona tengan similares Frecuencias de Resonancia.
Uno anda por la vida relacionándose con la gente y de pronto encuentra a ese o esos seres que lo hacen a uno entrar en resonancia y sin entender estamos seguros de que hay algo que nos une. Algo más allá de la razón. Que se contagia y transmite y nos hace “vibrar por simpatía”
Y no hablo sólo del enamoramiento, sino también de la amistad, de la hermandad…Desde la tradición celta, un Anam Cara (algo así como un Ser “del alma”)
¿Amor a primera vista? ¿Feeling? ¿Piel? ¿Química?... no lo sé…. A lo mejor se trata de Física.
Estoy segura que hay personas en el mundo con idéntica Frecuencia, con las que al encontrarnos, y al cabo de un corto tiempo, no podemos más que entrar en resonancia.
Y sabemos, sólo con mirarnos, que estamos conectados.

¿Qué no la han encontrado aún? Es que se necesita el tiempo justo, para de esa onda se amplifique, tal vez sea cuestión de sentarse a compartir unos mates…

Mi estimado amigo Juan, definitivamente existe ese lazo, que no se ve, que no necesariamente se escucha, que perdura en el tiempo. Pero es preciso que ambas personas “vibren” en la misma frecuencia, compartan
un tiempo y entren así, por simpatía, en resonancia. Desde esa vez y para siempre.

jueves 11 de mayo de 2006

Ratón Pérez

Quisiera analizar en esta ocasión a este pequeño y misterioso personaje.
Su nombre: Ratón Pérez
Ocupación: Comprador de dientes de leche
Edad: ¿? Desconocida. O bien ya es un anciano Ratón Pérez o debemos inferir que Ratón Pérez es un puesto que ha ido siendo ocupado por distintas generaciones de ratones.
Me interesa ahondar en su modus operandi.
El Ratón Pérez aparece la misma noche del suceso: se ha caído un diente. Se apodera del mismo y no hay a cambio un premio simbólico, no!, dinero en efectivo. Lisa y llanamente, el vil metal.
Ahora bien, ¿a cuánto cotiza un diente? Su valor es muy variado y va desde monedas hasta diez pesos (¡!) Si, leyó bien, diez pesos, casi tres dólares y medio (¡¡!!)
Convengamos encima que el diente no puede ser cualquiera, no señor, debe ser un diente de leche, cosa efímera y aparentemente inútil si las hay. Luego, ¿por qué tanto interés? ¿Para qué lo quiere Don Pérez?
Se entretejen diferentes hipótesis: Para hacerse una casita; Los guarda para cuando los propios no le sirvan… Como sea, es extraño amigos. Aquí hay algún negocio y no nos han invitado.
Pero lo que más me preocupa es la personalidad de este roedor. No quiere ser descubierto, sin embargo, a través del rumor, instruye a nuestros pequeños a dejar la preciosa mercancía bajo su propia almohada. Vulnerable a un sueño liviano o a un despertar prematuro ¿A qué mente perversa se le ocurre semejante cosa?
En este punto los Reyes Magos son mucho más prácticos: los zapatos se colocan afuera, lejos de sorpresivos desvelos.
Usted me dirá que es complicado ingresar a una habitación con tres camellos y no ser descubierto, puede ser. Aquí el roedor lleva las de ganar. Y que más dificultoso sería dejar la nº5 debajo de la almohada, también es cierto, el efectivo se acomoda más a esta situación.
Pero hay otros lugares donde hacer el intercambio. No será la cocina el mejor lugar, estamos de acuerdo, un ratón en la cocina, estaría expuesto a que le propinen un soberano escobazo.
Afuera es claro que no es posible, con los gatos acechando, Pérez debería pagar por un guardaespaldas y esto influiría directamente en el precio del diente.
De todos modos bajo la almohada… me parece excesivo.
Definitivamente, le gusta la adrenalina, estar al límite, jugar con fuego (como se dice vulgarmente)
Volviendo al extraño interés dentario, sostenido por tantos años. ¿Qué habrá detrás de esta audaz compra-venta? ¿Se reciclarán los dientes de leche?
Si nos hemos enterado que el polar se obtiene del reciclado de las botellas plásticas de gaseosa. ¿Qué se obtendrá del reciclado de los dientes de leche?
Les dejo la inquietud…

viernes 28 de abril de 2006

Otra vez juntos o La mesa

Es increíble como la vida nos llevó y nos trajo siempre por diferentes caminos. Es maravilloso ver y sentir cómo seis personas, tan distintas entre si, tienen ese algo en común que los hace mantenerse unidos (y mucho) a pesar del tiempo, las distancias, las diferencias.
La noticia llegó como un rayo: "vuelvo" y se propagó como un relámpago: "vuelve!!"
Esto provocó reacciones profundas: alegría y felicidad en todos.
Y como siempre este tipo de acontecimientos, los sorpresivos, tanto buenos como malos, nos unieros aún más.
Todo lo que parecía irreconciliable, se olvidó con la noticia.
Y lo que hacía unas semanas eran brechas, se hicieron imán; y nos encontraron en una nueva situación. A pesar de que afuera se encontraban los amigos e invitados, terminamos, sin proponérnoslo, los cinco (más las niñas que hace mucho se hicieron grandes): uno sobre la mesa, otro escribiendo sobre ella y el resto rodeándola. Todos en diálogo y risas, especialmente risas, sobre este tema que nos unía nuevamente: "Vuelve!"
Sobre una geografía conocida, alrededor de la mesa que vió crecer a la familia, que fue testigo de risas y llantos, peleas y reconciliaciones, adioses y bienvenidas:
-"¿Jugamos a las visitas?"
-"En octubre voy a tener un hermanito"
-"Al final, la mesa siempre la tengo que terminar poniendo yo!"
Esta mesa guarda en su memoria de madera los rezos familiares (-"Por las benditas ánimas del Purgatorio...") y recuerda con una muda sonrisa como los pequeños de la casa balbuceaban el Padre Nuestro.
Vió crecer a los niños y los recibó con corazón abierto cuando éstos pasaron a la "mesa de los grandes", todo un acotencimiento familiar.
Como siempre se acomodó, nos agrupó en las más diversas situaciones:
-"¿Comemos afuera? Dale! Saquemos la mesa..."
-"Uhh, se largó a llover! Entremos la mesa!!!"
-"Te juego un ping-pong! Buenísimo, bancá que sacamos la mesa!"
-"Levantá la mesa que hay que hacer los deberes"

Nos recibe cada fin de semana donde tenemos que apretarnos mucho para mantenernos a su alrededor (muchos niños se han hecho grandes hoy). Si pareciera que se estira un poco más, para que ninguno quede afuera.
Es capaz de entender y seguir, como nosotros, seis conversaciones a la vez (cosa que tanto desconcierta a los invitados)
Hoy tiene sus patas cansadas de tanto andar, hay que moverla con cuidado para que no se descole. Es la anciana de la familia.
Y será nuevamente núcleo, cuando la noticia se haga realidad: "Volvió!"
Nos juntaremos un poco más para albergar un lugar agregado y ella volverá a estirarse otro poco para compartir con nosotros esta nueva felicidad de estar otra vez juntos.