Huellas

domingo, 9 de marzo de 2014

Muñecas Bahianas

Febrero de 2011
          Estas son dos pinturas que forman un díptico. Están inspiradas en sendas estatuillas que compré en un viaje a Brasil, representan a esas hermosas mujeres bahianas con sus largos versidos.
          Pretendía realizar una estatuilla en cada tela y generar un fondo común que les diera unidad.
          Realizar ambas figuras no fue tan problemático, aunque sí un desafío; quería que cada una de ellas tuviera propia identidad que las hiciera únicas, a pesar de sus similitudes.
          Luego llegó el turno del fondo (insisto en que era absolutamente autodidacta, desconocía muchos puntos referentes a la técnica...)
         Comencé entonces con un fondo claro, algo así como en color manteca, pero no lograba generar la sensación de unión entre ambas telas. Seguí intentando otras variantes oscureciendo el tono, otorgando texturas, volviendo a cambiar el color del fondo... pero nada, no conseguía unir a ambas muñecas.
          Finalmente tomé una drástica decisión, un trapo con trementina y me dispuse a "levantar" el fondo por completo.
          Esto me  produjo mucha emoción y mis lágrimas brotaron incontenibles. Comencé a hablarles a mis muñecas (acaso dos versiones de mí misma???), explicándoles lo que por fin veía claramente...
          Atravesando un estado de depresión y una insipiente terapia, comprendí que debía "limpiar" todo lo que se encontraba en el fondo, todo lo antiguo, todo lo escondido, por más doloroso que eso fuera. No podía darle continuidad y unión a esas dos figuras que se habían transformado en dos auténticas versines de mí misma: una de ellas cargada y muy complicada; la otra más sencilla, liviana, más simple.
          No podía llegar a la unión si no me deshacía de todos los recuerdos, creencias, prejuicios que conformaban mi fondo. Era necesario levantarlo, sacarlo a la luz y finalmente,  dejarlo ir para, de esa forma, alivianar el peso que ejercía en mí.
          Una vez que hubiera limpiado es fondo, podría construir de él y en él, una base más colorida que pudiera generar esa unidad y armonía que mi alma buscaba.
           Fue así que levanté el fondo con trementina, cuando de pronto una gota fue directamente a una de las muñecas y la atravesó...
          Sin de jar de llorar, limpié la gota y le prometí mi muñeca, a modo de consuelo:
      - Tranquila linda!, Será un proceso duro y doloroso, pero no corre peligro tu identidad, no voy a dejar que nada te lastime. Yo te cuido!
 
óleo sobre tela
20 x 40 cm
20 x 40 cm
 
 
 

Mis pinturas con historia...

En líneas generales lo que pinto tiene la intención de plasmar ciertos momentos o estados en los que me encontraba...
Al parecer cada una mis pinturas tiene una pequeña historia que me gustaría compartir.
De ahora en más, habrá una serie de entradas donde cuento esas pequeñas historias y en las que acompaño con las imágenes de las pinturas...

Algunas de mis pinturas...

lunes, 8 de octubre de 2012

El Pescador

Hermosa canción de Pedro Guerra, la descripción precisa de entregarse a la reflexión, al mecer de los pensamientos, a ese momento único de volar en soledad...



El muelle está en silencio
Un viento suave mece el mar
El pescador prepara el cebo
y  tensa el hilo de pescar
Clava lo ojos en las ojos en las olas
Y se entretiene en el vaivén
La piel naranja de la aurora se baña en el amanecer

El muelle está en silencio
Y acariciado por la sal
El pescador repasa el tiempo
Y tensa el hilo de pensar
Clava los ojos en las olas
Su mente cruje como un tren
La incontinencia de las horas lo saca del amanecer

Nunca sabe lo que aguarda
Tras la azul inmensidad
Quizá una canción de amor
Quizá una historia de piratas
Quizá el recuerdo de un dolor
Quizá la ilusión de Dios
Quizá un sonido de campanas
Quizá un recado, una ilusión
Quizá sea el lobo feroz
Una escalera de palabras
La leve estría de un temblor
Quizá sólo un resplandor
El llanto seco de la rabia
Quizá sea un sueño de pasión

El muelle está en silencio
Y el sol se asoma desde el mar
El hombre mira su reflejo
En la ensenada de cristal
Clava los ojos en las olas
Y se dispone a recoger
Lo que ha pescado en estas horas
Lo que ha aprendido y lo que es

viernes, 22 de abril de 2011

Otro Viaje - Antonio Machado

Ya en los campos de Jaén,
amanece. Corre el tren
por sus brillantes rieles,
devorando matorrales,
alcaceles,
terraplenes, pedregales,
olivares, caseríos,
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.
Tras la turbia ventanilla,
pasa la devanadera
del campo de primavera.
La luz en el techo brilla
de mi vagón de tercera.

Entre nubarrones blancos,
oro y grana;
la niebla de la mañana
huyendo por los barrancos.

¡Este insomne sueño mío!
¡Este frío
de un amanecer en vela!
Resonante,
Jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.
Enfrente de mí, un señor
sobre su manta dormido;
un fraile y un cazador
-el perro a sus pies tendido-.
Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero;
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del Duero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana,
-¡pinos del amanecer-
entre Almazán y Quintana!

¡Y alegría
de un viajar en compañía!
¡Y la unión
que ha roto la muerte un día!

¡Mano fría
que aprietas mi corazón!

Tren camina, silba, humea,
acarrea
tu ejército de vagones,
ajetrea
maletas y corazones.

Soledad ,
sequedad.

Tan pobre me estoy quedando,
que ya ni siquiera estoy
conmigo, ni sé si voy
conmigo a solas viajando.

viernes, 9 de abril de 2010

arte y alma

          Él le hizo un hermoso regalo a su ahijado: un perchero que hizo y pintó con sus propias manos y corazón. En éste se destaca un simpático pez de río y, por sobre todas las cosas, una frase en herencia, que vale más que el propio regalo. Sin duda hay arte en ese regalo, pero definitivamente hay más arte en aquella sencilla frase.         
         Habiendo visto el regalo, mi hija mayor me dijo:
-Qué bien que dibuja!, Vos creés que algún día pueda enseñarme a dibujar?
-Pedíselo, le contesté
-Es un genio! Exclamó, como en un suspiro, contemplando la pintura.
Me quedé pensando y le conté:
-Querés saber lo más chistoso de esto?, que él no lo cree...
-Cómo que noooo???? si lo hace re bien!!!
-Siiiii, todos lo sabemos, pero él se niega a admitirlo, no comprende que tiene un don. Así como vos tenés un don con el olfato y podés descubrir frangancias o perfumes que nadie percibe, él lo tiene con el arte en general; también escribe muy bien…
-De verdad?... woow!
-Sí! agregó alguien, pero no lo asume, algún día, lo va a asumir, y ahí va a ser un verdadero genio…
          De esta simple historia, se desprendió la siguiente reflexión…

          Qué lleva a un artista a no asumirse como tal?
          Descartando que la negativa pase por una falsa modestia…
          O mejor, qué define para mí a un artista y sin embargo no lo define para otros??

          Alguna vez escuché decir a alguien que no se reconoce artista, por respeto a los artistas. Como si el sólo hecho de jugar al futbol, bastara para llamarlo futbolista. Cómo si esta generalización aplicara…
          Futbolista vs Artista: Creo que no se acercan ni un poco. Yo no soy médica por saber algo de emergencias médicas, puedo aproximar un auxilio primario, pero no soy médica.
El arte… el arte es otra cosa, porque está ligado al alma. No es un conjunto de conocimientos y técnicas. El arte, habla, con corazón y mente y sobre todo, con alma. Son bien distintos, a tal punto que puede haber futbolistas que no pongan el alma y sin embargo no dejan de serlo.
          Pero el arte, amigos míos... el arte sin alma, no es tal. Es un conjunto de reglas lingüísticas o técnicas de dibujo, pero no arte. El arte, por implicar el alma, tiene que ver con la esencia de uno, con lo profundo, con lo innato, con los dones de cada ser.
          Entonces… qué define para mí a un artista?
          De mi rumia se desprende, que preciso algunos elementos previos: un alma a flor de piel, arte y expresión.
          Vamos por partes…         
          Por un lado, hay personas que tienen el alma como más "guardada". Donde uno no sabe bien dónde está, acceder a ella se hace difícil… Hay también personas especiales, que tienen el alma a flor de piel, como muy superficial, un alma que está en contacto con toda la piel y así tienen una gran superficie de recepción. Cuando las mirás a los ojos y hablás, estás viendo y hablando con su alma. Y el alma, en general es belleza.
          Eso explica muchas cosas que les suceden y de las cuales a veces, no puedes encontrar explicación: la gente que los rodea, termina abriendo el corazón, hablan al alma y desde el alma y dejan salir inquietudes, alegrías, temores, dolores… como una calma confesión. Estas cosas que cuando suceden, dejan pensando…”por qué será que me lo contó a mí?”
          Una persona así, por tener el alma a flor de piel, y de esa manera apreciar tanto la belleza, termina siendo un gran artista, no un artista comercial, sino uno de alma.
          Hay muchas connotaciones para esta palabra, y depende de la cerrazón mental de quién hable, un “artista”, puede ser sinónimo de insulto, tal su chatura… Es una locura, pero ese problema está en los demás, no en los artistas.
          Finalmente, la expresión es innata al artista, no puede sofrenarla, le sale por los poros. Fluye y se convierte en color o en palabras… sale... El arte se abre camino y se expresa.
Quienes rodean a esas personas, ven en ellas al artista, aún cuando él mismo no se asuma como tal.
          Qué lleva a un artista a no asumirse como tal?
          Qué sucede si reprime su expresión?
          Por qué negarse a admitirlo, cuando la gente que lo rodea sabe que eso no es así, podrá expresarlo u ocultarlo, lo cual sería una pena y una tremenda injusticia, porque es como esconder la lámpara en el cajón y una injusticia para quienes les gusta disfrutar del arte y de los artistas con alma.
          Por lo tanto, quisiera alentar a todos esos artistas de alma a que primero, se asuman como tales y luego pedirles desde el alma, que no nos priven de su arte, que no dejen en espera, porque de verdad nos encanta disfrutarlo y si de algo estamos seguros, es que no hay tiempo...

miércoles, 7 de abril de 2010

armar un rompecabezas


Armar un rompecabezas, para aquellos a quienes nos gusta esta actividad, representa siempre un desafío. La primera sensación es de inmensidad, de mar. Por dónde empezar? Uno comienza un poco al azar y un poco porque ha desarrollado alguna técnica, a unir las primeras piezas. Cuando la imagen que vamos logrando comienza a tener sentido, sentimos valentía y buscamos esas piezas que nos cuestan hallar, con la certeza de saber que ahí, en esa inmensidad, nos esperan.Hace algunos días, mi hijo menor, quien con sus cuatro años ya se apasiona con esta tarea de armar o componer rompecabezas, estaba tirado en el piso, con su juego, listo para comenzar. Como yo conocía ese juego y sabía que le faltaban varias piezas que se habían ido perdiendo a lo largo del tiempo, le advertí que no comenzara, que no iba a poder terminarlo ya que no sabíamos qué piezas faltaban, ni siquiera conocíamos a ciencia cierta cuántas faltaban realmente. Intenté disuadirlo, considerando inútil siquiera comenzar la tarea.Él me miró, como no comprendiendo mi argumentación y me preguntaba una y otra vez, por qué no podía armarlo. Lo desorientaba por completo mi explicación, pero quería entender mi negación.
Finalmente desistí y lo dejé abocado a la, para mí, infructuosa tarea que emprendía. Me alejé con un raro gesto en mi rostro, la sonrisa interna de quien sabe que está presenciando una locura.
Al rato, vuelvo a pasar por el lugar donde estaba mi hijo armando su juego y veo, en el piso, el rompecabezas armado, con el vacío de las piezas faltantes. Sin embargo, no parecía perjudicar la imagen general, el dibujo propio del juego.
Esto me sorprendió y me dejo, una vez más, pensando…
Mi hijo, con sus cuatro años, logró llegar al final del camino y, más importante aún, logró disfrutar el andar.
Cuántas veces, por saber que nos faltan algunos elementos, consideramos inútil el camino y decidimos mejor ni intentarlo. Como sabemos que el producto terminado no será el ideal o completo, nos perdemos el placer de andar el camino. Porque estamos condicionados a actuar en función de resultados.

En cambio, el niño no piensa en el producto final, disfruta del juego y del placer de transitar el juego. Y no sólo eso, sino que no se detiene a pensar si cuenta con todas las piezas para llegar a concluir la tarea. Da por terminado el juego cuando ha acabado de acomodar todos los elementos. Una vez que le ha dado significación a cada una de las piezas que efectivamente tenía; y no se detiene en aquellas con las que hubiera sido ideal trabajar. Con los elementos que tenía llega a un todo y fundamentalmente, disfruta del trayecto.
Lo maravilloso fue observar, que con la ayuda de las piezas que sí estaban, el cuadro final no carecía de sentido. Lo mágico fue descubrir que las piezas presentes que encerraban a las que no estaban le daban significación y de alguna manera, presencia a las que en realidad faltaban. Y su ausencia ya no era tal. Tenían sentido gracias a las demás. Cobraban identidad en función de las piezas que estaban ahí.
Ojalá, al menos de vez en cuando, logremos despojarnos del intento de ver el resultado antes de llegar al final del camino.

Nos deseo que podamos, algunas veces, sentarnos a armar rompecabezas incompletos, con el sólo fin de desafiarnos, de jugar y disfrutar ese desafío. Tal vez nos llevemos la grata sorpresa de ver que la imagen final se completa de todas formas. Que la significación de las piezas que sí están presentes, nos han ayudado a dar sentido a aquellas que están ausentes, que se han ido perdiendo con el tiempo, y de esta manera, disfrutemos el camino andado… y las ausencias… y las ausencias duelan menos.